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Fomento considera el voluntariado competencia desleal
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La Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA), del Ministerio de Fomento, ha impuesto una multa de 135.000 euros al Real Aeroclub de Mahón–Menorca por haber realizado vuelos de vigilancia forestal, como parte de la campaña contra incendios de los veranos de 2005 a 2008.
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Estos vuelos, por su propia naturaleza, se realizan en condiciones visuales y observando el terreno, condiciones para las que están cualificados todos los pilotos del aeroclub que cuentan, como mÃnimo, con la licencia de Piloto Privado. Por lo tanto en estas operaciones no se incurrió en ningún riesgo superior al de los vuelos de recreo o entrenamiento que realizan normalmente estos pilotos. El propio expediente de la AESA no cuestiona en ningún momento que hubiera ningún problema de seguridad.
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Sin embargo, la licencia de piloto privado no permite volar por remuneración y el Aeroclub, entidad sin ánimo de lucro, tampoco está autorizado a desarrollar actividades comerciales. En base a esto, la Asociación Española de CompañÃas de Trabajos Aéreos (AECTA) interpuso una denuncia ante la AESA por competencia desleal. Contra toda lógica, la AESA ha decidido considerar como comercial una actividad realizada con una finalidad claramente social.
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El Aeroclub no cuenta con patrimonio ni capacidad de generar una cantidad como la de la multa, por lo que si esta se hace finalmente efectiva supondrá la desaparición de la entidad.
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El convenio de vigilancia forestal
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En el año 2005 el Consell Insular de Menorca (CIME) llegó a un acuerdo con el Aeroclub en virtud del cuál los socios de este último realizarÃan una serie de vuelos sobre las zonas boscosas de la isla durante los veranos siguientes para la detección temprana de posibles incendios forestales. AsÃmismo el CIME se comprometÃa a hacerse cargo del reasfaltado de la pista del Aeródromo de Sant LluÃs.
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En las épocas de mayor riesgo llegaban a hacerse dos vuelos diarios que, según estipulaba el convenio, se hacÃan a las horas centrales del dÃa, las de mayor riesgo de incendio. Hay que tener en cuenta que estas no son las horas a las que suelen realizarse los vuelos recreativos, ya que el calor y las turbulencias asociadas al mismo los hacen muy incómodos. A pesar de ello, los pilotos no sólo no percibÃan remuneración alguna sinó que pagaban de su bolsillo el coste del vuelo, igual que hacen siempre que salen a volar con los aviones del club. Y lo hacÃan por la satisfacción de dar una utilidad social a su pasión por volar, protegiendo la naturaleza de su querida isla.
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Posteriormente, dado lo gravosa que resultaba para los socios su colaboración, y para asegurarse el cumplimiento al 100% de su compromiso, el Aeroclub empezó a hacerse cargo de una parte del coste de los vuelos. Esto le generó un importante agujero económico que sólo pudo cubrirse con los ingresos de las pruebas aerodinámicas de la Fórmula 1.
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Cierto es que el convenio contemplaba el reasfaltado de la pista de aterrizaje por parte del CIME, lo que la AESA interpreta como una retribución en especie. Pero es que el Aeródromo no es propiedad del Aeroclub, sinó que es una infraestructura pública que es utilizada regularmente por empresas, particulares e instituciones. Y concretamente en el caso que nos ocupa, era necesario para la realización de la campaña contra incendios planeada. Incluso hoy, tras dos veranos en que la colaboración del Aeroclub ha sido impedida por la AESA, los efectivos contra incendios del Govern Balear  siguen usando el Aeródromo de Sant LluÃs, donde tienen instalado un punto de carga de agua.
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Afortunadamente, son muchos los ciudadanos que realizan actividades de todo tipo en favor de la sociedad de forma desinteresada, y es muy habitual que la administración colabore con ellos aportando los medios necesarios para llevarlas a cabo. SerÃa inconcebible que de repente estas aportaciones empezaran a considerarse como remuneraciones en especie. Como también lo serÃa que, adoptando la doctrina de la AESA, empezase a multarse a los voluntarios de la Cruz Roja por hacer competencia desleal a las empresas de ambulancias.
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El aeródromo de Sant LluÃs
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El aeródromo de Sant LluÃs fue el primer aeropuerto de la isla de Menorca. Construido durante la Guerra Civil, todavÃa conserva interesantes construcciones bélicas de la esa época. En 1969, al inaugurarse el actual Aeropuerto de Menorca, Sant LluÃs perdió el tráfico de pasajeros, manteniéndose como aeródromo de aviación general. En ese momento su propietario, el Ministerio de Defensa, cedió su gestión al recién creado Real Aeroclub de Mahón-Menorca. Desde entonces, las sucesivas juntas del club se han hecho cargo de ella desinteresadamente, sin ningún coste para el contribuyente ni para los visitantes, que no abonan ninguna tasa por su utilización.
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En todos estos años, más de 200 menorquines han aprendido a volar allÃ, muchos por el simple placer de cumplir una de las más antiguas aspiraciones del ser humano, otros para convertirse en pilotos profesionales. Nuestro aeródromo también sirve de base a algunos aviones privados. Además atrae a nuestra isla a numerosos aviadores europeos, seducidos por su encanto y por las facilidades de operar sin las restricciones de un aeropuerto comercial. Las mismas facilidades que encuentran las empresas de trabajos aéreos o los distintos servicios públicos de rescate, policÃa, bomberos, medio ambiente, etc. que lo utilizan habitualmente.
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Otro beneficio que nos aporta el aeródromo es la redundancia, ya que en caso de una catástrofe que inutilizara temporalmente el Aeropuerto de Menorca, evitarÃa la incomunicación total de la isla por vÃa aérea, permitiendo el aterrizaje de aeronaves de tamaño considerable para los servicios de emergencia.
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Por desgracia el futuro de esta instalación no está nada claro. Hace años que su propietario, el Ministerio de Defensa, manifestó su intención de deshacerse de ella para recuperar su inversión. Las instituciones insulares y autonómicas manifestaron su interés en la continuidad del aeródromo, pero sin llegar a ofrecer una cantidad que satisficiera al ministerio, por lo que éste inició el proceso de reversión de los terrenos a sus propietarios originales (o más bien sus herederos), que deberán tener la opción de recomprarlos.
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El Aeroclub, como gestor de la instalación, trabaja para que esta infraestructura pueda mantenerse, pero mucho nos tememos que de producirse la desaparición del club le siga de cerca la del aeródromo. SerÃa una pena perder esta infraestructura que lleva más de 40 años sirviendo a la isla sin prácticamente ningún coste para el contribuyente, y que costarÃa millones en caso de querer volverse a construir. |